Se me hace el tiempo como cuando en las películas una persona empieza a escribir una carta y al tiempo, se ve volviendo escribir palabras que verdaderamente valgan la pena escribir, con el suelo lleno de bocetos escritos y arrugados al pensamiento de que “no, este no, este”, y así muchas veces.

El suspiro del que tantas veces he hablado me ha inundado tantas veces en estos días que casi me asfixio, la luna de la que tantas veces hablaba, se hacía tan oscura que no me atrevía a salir a la calle a mirarla ni a la cara por miedo a no encontrarla.
Te echaré tanto de menos (al igual que tú), que posiblemente mi vida sea un continuo querer tenerte bajo mi regazo.
Pero ahora no, así no.
Me regalaste tanta vida que yo no supe darte una pequeña parte de ella, no supe valorar aquello que se me mostraba ante mí y yo sin darme cuenta.
Me ha alegrado mucho el ver que has visitado el cofre de mis palabras y que seguramente vuelvas a hacerlo a lo largo de algún tiempo, aquel que te lleve a introducirte en mi interior sin tener que buscar en palabras de otras personas aquello que me ocurre.
Solo queda decirte que gracias por todo, y no voy a entrar en detalles, solamente gracias. Lo único que queda por decirte es que el tiempo está para vivirlo, y que si algo está para alguien, tarde o temprano lo tiene. Pero a su tiempo….