Dices que no crees en nada. ¿Acaso el cielo es azul?, ¿Acaso el mar es de color verde? ¿Quien dijo que la vida sea tal y como es?.
Hubo hace mucho tiempo varios pensadores que se dedicaron a ponerle nombre a las cosas tal y como ellos pensaban. ¿Porqué no puede ser todo tal y como nosotros pensamos?.
Tal y como nosotros queremos que sea, lo que nos redea, las sensaciones, los sentimientos.
Estamos rodeados de un mundo lleno de números, los llevamos allá donde estemos, forman parte de nuestra vida, en definitiva, para qué sirven, pues para seguir un patrón por alguien que ya lo estableció en su tiempo.
¿No sería mejor vivir la vida tal y como nosotros la concebimos?
Serían vidas completamente distintas y llenas de riqueza, y no seríamos falsas semejanzas a alguien que nosotros queremos llegar a ser y jamás llegaremos a parecernos.
De ahí que dices que no crees en nada, haces bien, pues el cielo no es azul, es como tú lo ves, sólo tú y nadie más.
El color del mar no es verde, es del color que se ilumina en los ojos de cada uno que lo contempla.
Las palabras no son solo números, se creen o nó, simplemente son veraces o nó, según del color que tú veas dentro de tí.