jueves, 14 de mayo de 2009

PALABRAS



Bueno, después de un tiempo sin pasar por esta humilde morada, en la que mis palabras se vuelven anécdotas y mis anécdotas pasajes virtuales, vuelvo a escribir, como tantas y tantas veces he hecho en mi interior, pero esta vez (como ya ha habido otras veces), son desvelados pequeños secretos que siempre he guardado en mi interior.


Tal y como dijo Coelho, “El hombre nunca puede cesar de soñar. El Sueño es el alimento del alma como la comida para el cuerpo. Por eso el verdadero valor está en dar los pasos que conducen a nuestros sueños y esta es la forma de acercarse a nuestra confianza y la de los que nos rodean”.
Tantas y tantas veces habré pensado que estoy rodeado de gente y tan sumamente solo, tantas y tantas veces habré recibido sonrisas, que al final la mayoría han caído en el olvido. Aunque el abrazo de un amigo, de un verdadero amigo siempre se tiene, puede pensar de ti lo que sea, que haces mal algo ó haces bien esto otro, pero siempre fiel a eso que llaman amistad, a eso que está tangible e intangible, a eso que es sincero, te lo diga él o te diga la gente lo que él piensa de ti, eso es amistad, que dé la cara por ti cuando no estás y que siga dándola cuando te tiene al lado. Aquél que pese a tus defectos y virtudes sigue estando ahí al pié del cañón ofreciéndote todo aquello que te puede ofrecer.

Amistad, que simpleza, pero que magnitud la de esa palabra.
Y a ti amigo, que cuando vienes a mi me regalas tus abrazos, sinceros y llenos de alegría; a ti amigo, que cuando vienes te alegras de mis alegrías y te apenas con mis tristezas; a ti amigo, que desinteresadamente lo das todo sin pedir nada a cambio; a ti amigo, que mi voz grave te anhela en todas las canciones, pues tu voz aguda sobresale de todo y ya no suena igual; a ti amigo, te regalo mi amistad eterna.

Es muy complicado intentar dibujar en un suspiro todo lo que se dio, lo que se da y lo que vendrá, que solamente me limito a esbozar un boceto siempre inacabado por la magnitud de lo que es la vida; pues según las palabras del increíble Jorge Drexler

Porque cada uno da lo que recibe,
luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

Quizás esa sea una de las verdades universales que todo el mundo deberíamos de impregnarnos en nuestro interior.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien escritas estas palabras, con razones significativas...
Siempre se ha dicho, que una imagen vale más que mil palabras, en este caso, estas palabras son como el espejo del alma,descubrir de uno mismo, lo que tiene en su interior sin tener que pronunciarlas, porque sale lo que uno quiere decir en cada momento a esas personas que lleva en el corazón llamados amigos...
Amigo...!!que bonita palabra!!!, cuando son de verdad, cuando están ahi cerca de uno,sin dar nada a cambio... siempre se dijo que quien tiene un amigo , tiene un gran tesoro....pues amigo, conmigo siempre tendrás ese tesoro....

Anónimo dijo...

Grande corazón el que muestras a los tuyos y eso creéme te hace inmenso. Que Dios de bendiga, de noche y de día.